Las secuelas del gravísimo accidente que sufrió en Australia impiden al piloto español competir en el Gran Premio que se disputa este fin de semana. Pese a los dolores, Fernando Alonso estaba dispuesto a conducir con un neumotórax y una costilla rota, pero los médicos creen que hay riesgo de que se dañe más su pulmón izquierdo.
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